Glaucoma en Las Rozas
¿QUÉ ES EL GLAUCOMA?
El glaucoma es una enfermedad que daña el nervio óptico y puede provocar una pérdida progresiva e irreversible del campo visual. La presión intraocular elevada es un factor de riesgo importante, aunque también puede aparecer con una presión ocular dentro de los valores normales.
En sus fases iniciales suele avanzar sin síntomas: una persona puede seguir viendo con nitidez y tener glaucoma. Detectarlo a tiempo y tratarlo permite reducir el riesgo de que el daño progrese.
Afecta aproximadamente a 3-4 de cada 100 personas de entre 40 y 80 años, y más de la mitad de quienes lo tienen no lo saben. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov aao.org
Ver bien no es sinónimo de tener un ojo sano
EL NERVIO ÓPTICO
El nervio óptico es el «cable» que lleva la información visual del ojo al cerebro, y es la estructura que daña el glaucoma. Es el segundo par craneal y une el ojo con el cerebro formando parte de la vía óptica. Está formado por unos 1,2-1,5 millones de fibras nerviosas, como un cable eléctrico formado por muchas fibras en su interior. Cuando el nervio óptico llega al ojo todas sus fibras nerviosas se distribuyen por la retina y establecen contacto sináptico a través de otras células, con los fotorreceptores: los conos y bastones. Cuando la luz entra en el ojo estimula a los conos y los bastones, estos cambian su potencial de membrana e inician la transmisión del impulso nervioso que llegará a la parte posterior del cerebro, la corteza occipital donde será procesado en forma de imágenes.
Cuando el ojo está sometido a una presión interna mayor de lo que puede soportar comienzan a lesionarse las fibras nerviosas que componen el nervio óptico. Al principio de la lesión la visión no se ve afectada, pero a medida que se van lesionando mayor número de fibras comienza a afectarse la visión. Cuando el paciente es capaz de detectar el deterioro de la visión, ha perdido un gran número de fibras nerviosas por lo que el reto de la oftalmología es detectar esta enfermedad antes de que su daño se refleje en la pérdida de visión.
¿CÓMO DETECTAR EL GLAUCOMA?
El glaucoma se detecta con una revisión oftalmológica completa. Medir la tensión ocular es necesario, pero no suficiente, ya que hay personas que tienen glaucoma con una tensión «normal». El reto es saber ¿cuál es la tensión normal para cada ojo? Esto solo se puede saber con un exhaustivo estudio de cada paciente, realizando pruebas esenciales como la paquimetría, campimetría, OCT del nervio óptico, y estudio de la capa de células ganglionares de la mácula.
¿EN QUÉ CONSISTE UNA REVISIÓN DE GLAUCOMA?
El estudio del glaucoma incluye varias pruebas, ninguna de ellas dolorosa. La mayoría se realizan en la primera visita.
Primera visita (aproximadamente 1 hora)
- Entrevista: antecedentes familiares de glaucoma, medicamentos que toma y otras enfermedades.
- Agudeza visual: cuánto ve con cada ojo.
- Tensión ocular (tonometría): se mide la presión dentro del ojo.
- Exploración con el microscopio (lámpara de hendidura): permite valorar la parte delantera del ojo y la amplitud de la cámara anterior, el espacio por donde circula el líquido del ojo.
- Gonioscopia, cuando es necesaria: si la cámara es estrecha o el iris tiene una forma especial, se examina con una lente de contacto el ángulo por donde drena el líquido del ojo. Es rápida y se hace con gotas de anestesia.
- OCT del nervio óptico y de la capa de células ganglionares: es una prueba de imagen, sin contacto con el ojo, que mide el grosor de las fibras nerviosas. Detecta la pérdida de fibras antes de que el paciente note cambios en su visión y permite comparar la evolución de una revisión a otra.
- Paquimetría: mide el grosor de la córnea, que influye en la lectura de la tensión ocular. Se realiza junto con la OCT.
- Fondo de ojo con dilatación de pupila: se examinan el nervio óptico y la retina.
Importante: las gotas que dilatan la pupila hacen que la visión de cerca quede borrosa y que moleste la luz durante unas horas. No podrá conducir después de la consulta. Le recomendamos venir acompañado y traer gafas de sol.
Campo visual, en una cita posterior
La campimetría mide la visión periférica, que es la que el glaucoma afecta primero. El paciente mira a un punto fijo y pulsa un botón cada vez que ve aparecer una luz. Requiere concentración, por eso conviene venir descansado.
La importancia del seguimiento
El glaucoma es una enfermedad crónica que puede cambiar con los años. Que la tensión esté bien controlada hoy con un tratamiento no garantiza que lo vaya a estar siempre: con el tiempo puede ser necesario reajustar el tratamiento.
Por eso es fundamental acudir a todas las revisiones, aunque vea bien y no note ningún cambio. En ellas se repiten la tensión ocular, la OCT y el campo visual para comprobar que la enfermedad sigue controlada, con la frecuencia que indique su oftalmólogo.
Precio de las pruebas: OCT de nervio óptico, 120 €; OCT de mácula y nervio óptico, 180 €; campo visual, 95 €. Puede ver el resto de precios en la página de oftalmología.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL GLAUCOMA?
El glaucoma más frecuente no da síntomas hasta fases avanzadas. La pérdida de la visión es lenta y es periférica y muchas veces se superpone con el campo de visión no alterado del otro ojo. Es imposible ser detectado por el propio paciente en sus fases iniciales. No produce alteración de la visión, ni enrojecimiento, ni dolor. De aquí la importancia de acudir regularmente al médico oftalmólogo para que se controle la tensión ocular y el nervio óptico. Hay otros tipos de glaucoma mucho menos frecuentes que sí cursan con síntomas. Estos son dolor en el ojo o la cabeza, visión borrosa, enrojecimiento e incluso malestar general. Todos estos son debidos a incrementos muy elevados y rápidos en la tensión del ojo. En estos casos la rápida variación en la tensión del ojo es fácilmente detectable por el paciente.
¿QUIÉN DEBE REVISARSE?
El glaucoma puede afectar a cualquier persona, pero el riesgo es mayor si:
- tiene más de 40 años;
- tiene familiares directos con glaucoma;
- tiene miopía alta;
- usa o ha usado corticoides durante tiempo prolongado, sobre todo en gotas o pomadas para los ojos;
- tiene diabetes;
- es de raza negra.
Si tiene alguno de estos factores, conviene revisar la presión ocular y el nervio óptico periódicamente, aunque vea bien.
¿CÓMO SE TRATA EL GLAUCOMA?
El tratamiento del glaucoma tiene como objetivo reducir la presión intraocular para evitar o frenar la progresión del daño del nervio óptico.
Disponemos de varias familias de medicamentos en forma de gotas, que pueden utilizarse individualmente o combinados. Otra alternativa es la trabeculoplastia selectiva con láser (SLT), que en determinados pacientes puede emplearse como tratamiento inicial.
Cuando estos tratamientos no consiguen el control necesario de la presión intraocular, o las características del paciente lo aconsejan, podemos recurrir a diferentes técnicas quirúrgicas, con muy buenos resultados en los pacientes adecuadamente seleccionados.
Dada la cronicidad de esta enfermedad, es fundamental mantener el tratamiento indicado y acudir a las revisiones periódicas con el oftalmólogo. En algunos pacientes, después del tratamiento con láser o de la cirugía, puede reducirse o incluso suspenderse la medicación tópica.
¿ES REVERSIBLE EL DAÑO DEL GLAUCOMA?
No. El daño de las fibras del nervio óptico es irreversible: la visión que se ha perdido no se recupera. Por eso el objetivo del tratamiento es frenar la enfermedad y conservar la visión que se tiene, y por eso es tan importante diagnosticarla pronto.
Se investigan técnicas para proteger o regenerar el nervio óptico, pero hoy no existe ningún tratamiento que recupere la visión perdida por glaucoma.
Una de las líneas más llamativas es la reprogramación epigenética, que intenta «rejuvenecer» las células del nervio óptico reactivando genes que tenían cuando eran jóvenes. El grupo de David Sinclair (Universidad de Harvard) consiguió en 2020 que ratones con glaucoma o envejecidos recuperaran parte de la visión. En 2026 ha comenzado el primer ensayo en personas con glaucoma o con neuropatía óptica isquémica. Está en fase 1, la primera, y su objetivo es comprobar la seguridad. Son resultados preliminares, y hoy no es un tratamiento disponible. nature.com · clinicaltrials.gov
GLAUCOMA: HÁBITOS DE VIDA Y TRATAMIENTOS COMPLEMENTARIOS
¿QUÉ HÁBITOS DE VIDA AYUDAN A LAS PERSONAS CON GLAUCOMA?
Los hábitos de vida y el cuidado de la salud general pueden complementar el tratamiento del glaucoma. No recuperan el daño del nervio óptico ni sustituyen el tratamiento oftalmológico, pero algunas medidas pueden contribuir al cuidado de la visión.
Ejercicio físico habitual
Caminar y mantenerse físicamente activo se ha asociado con una pérdida más lenta del campo visual. El ejercicio aeróbico también puede reducir temporalmente la presión intraocular, aunque todavía faltan estudios que confirmen su efecto sobre la progresión a largo plazo.
Conviene adaptar el ejercicio a cada persona y evitar las posturas mantenidas con la cabeza hacia abajo, como determinadas posiciones de yoga, que pueden elevar la presión ocular. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
Alimentación saludable
Una alimentación variada, con presencia habitual de verduras de hoja verde, es una buena medida de salud general. Algunos estudios relacionan su consumo con un menor riesgo de desarrollar glaucoma. Sin embargo, no se ha demostrado que una dieta concreta detenga la enfermedad una vez diagnosticada. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
Presión arterial durante la noche
La presión arterial suele bajar durante el sueño. En algunas personas, un descenso excesivo y prolongado puede comprometer el aporte de sangre al nervio óptico y se ha asociado con una mayor progresión, especialmente en el glaucoma de tensión normal.
Cuando el glaucoma empeora a pesar de una presión ocular aparentemente controlada, puede ser conveniente estudiar la presión arterial durante el día y la noche mediante una monitorización ambulatoria de 24 horas —MAPA—. Cualquier ajuste de la medicación o de su horario debe coordinarse con el médico que trata la hipertensión. No debe modificarse por cuenta propia. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
Apnea obstructiva del sueño
La apnea provoca interrupciones repetidas de la respiración durante el sueño y descensos intermitentes del oxígeno en la sangre. Se ha asociado con una mayor frecuencia de glaucoma, aunque no se ha demostrado que tratarla frene por sí mismo la enfermedad ocular.
Los ronquidos intensos, las pausas respiratorias observadas por otra persona o la somnolencia durante el día merecen valoración médica. Si se utiliza CPAP, es importante comunicarlo al oftalmólogo para adaptar el seguimiento: en algunos pacientes puede elevar la presión ocular. Esto no implica suspender el tratamiento de la apnea. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
Manejo del estrés
La meditación y las técnicas de relajación pueden mejorar el bienestar. Algunos ensayos han observado una reducción de la presión ocular a corto plazo, pero todavía no se ha demostrado que eviten la pérdida de campo visual a largo plazo. Pueden incorporarse como complemento del tratamiento habitual.
TRATAMIENTOS COMPLEMENTARIOS: ¿QUÉ DICE LA CIENCIA?
Muchas personas con glaucoma se preguntan si algún suplemento o terapia natural puede ayudarles. Algunos se están investigando con resultados interesantes, pero ninguno ha demostrado sustituir al tratamiento que baja la presión ocular, que sigue siendo el único con eficacia probada para frenar la enfermedad.
Citicolina
Es una sustancia que participa en el funcionamiento de las neuronas. Se comercializa en colirio y en suplementos orales, a veces combinada con homotaurina. En un ensayo de tres años, los pacientes que la añadieron a su tratamiento perdieron algo menos de campo visual central que los que recibieron placebo. Los estudios son todavía pequeños, por lo que su oftalmólogo puede valorarla como complemento, nunca como sustituto. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
Vitamina B3 (nicotinamida)
Es la línea de investigación más prometedora. A dosis altas ha mejorado la función de la retina en ensayos de pocas semanas. Sin embargo, aún no se ha demostrado que frene la pérdida de visión, y las dosis estudiadas, muy superiores a las de cualquier multivitamínico, pueden afectar al hígado. Los grandes ensayos en marcha darán resultados a partir de 2027. Mientras tanto, no debe tomarse por cuenta propia. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
Ginkgo biloba
Mejora la circulación sanguínea. En el glaucoma de tensión normal, algunos ensayos pequeños han observado una mejoría leve del campo visual. En el conjunto de pacientes con glaucoma, las revisiones no encuentran beneficio sobre la presión ocular ni sobre la visión. Puede interaccionar con anticoagulantes y antiagregantes, por lo que debe consultarse antes de tomarlo. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
Omega-3
En personas sanas, un suplemento de omega-3 durante tres meses redujo ligeramente la presión ocular. No hay ensayos en pacientes con glaucoma que demuestren beneficio sobre la visión. Comer pescado azul con regularidad es una buena medida de salud general. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
Vitaminas antioxidantes
En un estudio español con casi 19.000 personas seguidas durante más de 11 años (Proyecto SUN), quienes tomaban más vitaminas A, C y E en conjunto tuvieron menos riesgo de glaucoma. Ninguna vitamina por separado mostró efecto protector, y los análisis de sangre y genéticos no lo confirman. Lo recomendable es obtenerlas de una dieta rica en frutas y verduras, no de suplementos. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
Azafrán y melatonina
Ambos han reducido la presión ocular en estudios preliminares. El azafrán, en un ensayo de un mes con muy pocos pacientes. La melatonina, sobre todo en estudios de laboratorio y en algún estudio clínico aislado. Son líneas de investigación abiertas, pero sin pruebas suficientes para recomendarlos. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
Fotobiomodulación (terapia con luz roja)
Protege las células del nervio óptico en estudios con animales. En personas solo hay estudios pequeños y con diseños poco robustos, y el ensayo mejor planteado no ha publicado todavía sus resultados. Hoy se considera experimental en el glaucoma. mdpi.com
Acupuntura
La revisión de la Colaboración Cochrane concluye que no hay datos fiables que respalden su uso: podría reducir ligeramente la presión ocular, pero con muy baja certeza y sin beneficio sobre la visión. cochrane.org
Cannabis
Reduce la presión ocular durante solo unas tres horas, por lo que habría que consumirlo varias veces al día, con efectos sobre la atención, la memoria y la tensión arterial. No cambia la evolución de la enfermedad. Las sociedades científicas de glaucoma desaconsejan su uso. brightfocus.org
Antes de tomar cualquier suplemento
«Natural» no significa inocuo. Algunos suplementos interaccionan con otros medicamentos o tienen efectos adversos a dosis altas. Consulte siempre con su oftalmólogo antes de empezar a tomar cualquiera y no abandone nunca su tratamiento habitual.
PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE EL GLAUCOMA
¿El glaucoma se cura?
No. El daño que ya ha sufrido el nervio óptico no se recupera. Sin embargo, con el tratamiento adecuado se puede frenar la enfermedad y conservar la visión en la gran mayoría de los pacientes.
¿Me puedo quedar ciego por el glaucoma?
El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en el mundo, pero la mayoría de las personas que se diagnostican a tiempo y siguen su tratamiento conservan una visión útil toda la vida. El mayor riesgo está en no diagnosticarlo o en abandonar el tratamiento.
¿El glaucoma duele?
El glaucoma más frecuente no duele ni da ningún síntoma hasta fases avanzadas. Por eso es importante revisarse aunque vea bien. Algunos tipos menos frecuentes, en los que la presión del ojo sube de forma brusca, sí producen dolor. El dolor ocular intenso es siempre motivo de consulta urgente.
Tengo el ojo rojo, ¿puede ser glaucoma?
Lo más probable es que no: el glaucoma más frecuente no enrojece el ojo.
Una causa muy habitual de ojo rojo es el hiposfagma: una mancha roja intensa causada por un pequeño derrame de sangre bajo la conjuntiva, la capa transparente que cubre la parte blanca del ojo. No duele, no afecta a la visión y desaparece sola en dos o tres semanas. Puede aparecer tras toser, hacer un esfuerzo o frotarse el ojo, y es más frecuente en personas que toman anticoagulantes o antiagregantes.
A veces se asocia con la tensión arterial alta, y eso lleva a confusión. La tensión arterial (la de la sangre, la que se mide en el brazo) y la tensión ocular (la presión dentro del ojo) son cosas distintas. Tener un hiposfagma no significa tener la tensión del ojo alta ni tener glaucoma. Si se repite, conviene controlar la tensión arterial con su médico de cabecera.
Si el ojo rojo se acompaña de dolor, de visión borrosa o de pérdida de visión, consulte de forma urgente.
¿El glaucoma es hereditario?
Tiene un componente hereditario: tener un padre, un hermano o un hijo con glaucoma multiplica el riesgo de padecerlo. Si tiene un familiar directo con glaucoma, revísese periódicamente a partir de los 40 años, o antes si se lo indica su oftalmólogo.
¿Cada cuánto tengo que revisarme?
A partir de los 40 años conviene hacerse una revisión oftalmológica completa, que incluya la tensión ocular y el estudio del nervio óptico. Si tiene factores de riesgo, revísese con la frecuencia que le indique su oftalmólogo. Si ya tiene glaucoma, las revisiones suelen ser varias veces al año, según la evolución.
¿Las gotas son para toda la vida?
En general, sí. El glaucoma es una enfermedad crónica y el tratamiento debe mantenerse aunque no note nada. En algunos pacientes, tras un tratamiento con láser o una cirugía, se pueden reducir o incluso suspender las gotas. Nunca deje de ponérselas sin consultarlo.
¿Puedo conducir si tengo glaucoma?
La mayoría de las personas con glaucoma pueden conducir. Para obtener o renovar el permiso se exige un campo visual mínimo, que se valora en el centro de reconocimiento de conductores. Si su glaucoma está avanzado, su oftalmólogo le indicará si su campo visual es suficiente.
Revisado por la Dra. Marcela Arjona Muñoz, oftalmóloga. Última actualización: octubre de 2026.